fotolateras.com

Revista Bostezo Portada

Artículo fotolateras en bostezo

Artículo fotolateras en Bostezo


LATAS CARGADAS DE MISTERIO

CANS full of mystery


Las fotografías casi siempre buscan captar un instante. Las fotografías que
hacen las Fotolateras buscan, sobre todo, atrapar el alma de lo fotografiado.
Las Fotolateras. Así es como se hace llamar este dúo artístico y como me
gusta llamarlas a mí. Las Fotolateras, como si fueran un grupo de rock. Darles
ese tratamiento y hacerlas girar sobre el eje de la realidad para que lo que
quede en primer plano sea su mirada. Hacer, en definitiva, lo mismo que
hacen ellas, que es mostrarnos la vida con otros tonos, con una luz diferente.
Las Fotolateras son personajes con un don especial que, básicamente,
consiguen hacer fotos con latas. Ellas dicen con toda la razón, que ése es
el principio básico de la fotografía y que Canaletto ya lo usaba tres siglos
atrás para pryectar imágenes en las paredes de su estudio y, sobre ellas,
realizar sus pinturas de Venecia. Lo que ocurre es que, en una época en que
los artilugios electrónicos nos permiten grabar vídeos y hacer fotos, enviar y
recibir información, ellas cargan sus lastas en el coche y las llevan adonde sea
que van. Practicando el arte de saborear el tiempo. Y no disparan fotos, las
cocinan.
Hoy las Fotolateras están en l’Albufera, preparándose para cocinar unas
cuantas fotos. Vienen aquí en diferentes épocas del año porque el paisaje
cambiante del lago posee muchas de las cosas que ellas buscan expresar con
su trabajo. La calma. El silencio. La magia y el misterio. Colocan una de las
latas sobre el suelo, la dejan mirando hacia el agua del arrozal, junto a unos
arbustos. Descubren el estenopo, que es el pequeño agujero por el que se filtra
la luz que transporta la imagen al papel. Y entonces esperan a que transcurra
el tiempo de exposición, y durante unos minutos, la tranquilidad vuelve a ser
absoluta.
Dicen las Fotolateras que lo más emocionante de su trabajo es que nunca
saben qué va a salir de la cubeta de revelado porque, si haces una foto con lo
que hasta hace un rato era una lata de café o de galletas, es imposible saber
con exactitud lo que estás fotografiando (aunque hagan fotos, las latas carecen
de visor). Ese estado de maravillosa incertidumbre conecta con una frase de
Robert Mapplethorpe: “Nada está terminado hasta que lo ves”. Es cierto, y con
las Fotolateras, todavía lo es más. Ahora están aquí, trajinando con una lata de
panettone, junto a los reflejos que el sol del invierno produce sobre el agua. Ya
han estado en Nueva York, Barcelona, Venecia, Amsterdam, Miami, Madrid,
Londres y París, por citar sólo algunas de las ciudades que han cocinado
dentro de sus latas. Han fotografiado molinos de viento y toros de Osborne.
Playas desiertas y campos de girasoles. Plazas llenas de personas que al
moverse salen como si fueran espectros. También han retratado a amigos y
gente del barrio del Carmen, que es por donde circulan las Fotolateras cuando
no están en un céntrico piso que ellas llaman Pequeño Tokio (está lleno de
cables, ordenadores y tecnología variada), o en Castellón. El retrato del que
están más orgullosas es el que le cocinaron al director de cine Toni Canet, en
un callejón cercano a La Lonja. La hicieron convencidas de que la falta de luz
impediría una buena foto. Pero la cubeta de revelado volvió a depararles una
grata sorpresa cuando vieron el rostro de Canet cobrando forma entre una
nebulosa de grises, negros y blancos. Ese momento supremo de emoción,
cuando están a punto de descubrir si han logrado lo que buscaban. Por eso,
cuando salen de viaje a enlatar ciudades, se llevan el los líquidos de revelado,
y ya verán qué le cuentan a los de los controles de seguridad como les pongan
mala cara. Ellas, como la luz que dibuja sus fotografías, también han sido
absorbidas por sus latas; ya no pueden pasar mucho tiempo sin cocinar una
imagen. A otros fotógrafos, lo que les llama la atención de las Fotolateras,
más que su procedimiento, es que sean capaces de compartir una técnica
que se basa en lo personal. Nunca tienen prisa y les sobra la ilusión, el apetito
por descubrir cómo será esa pequeña porción de realidad cuando salga de la
oscuridad de su lata de galletas, y se convierta definitivamente en fotografía.
La Fotolateras trajinan entre los campos de arroz de l’Albufera. Tienen un pacto
con el tiempo y la quietud que las rodea forma parte de todo su ritual. Han
congelado el alma de las calles neoyorquinas y transformado la Torre Eiffel
en algo a lo que no estamos acostumbrados a ver en las postales. No tienen
prisa, sólo un anhelo. Ver el trabajo realizado para saber que el objetivo está
cumplido. Como si fueran vampiras amables, desaparecen con la luz, por los
caminos que conducen al interior del lago. Sus latas silenciosas, cargadas de
misterio. Nada está terminado hasta que no lo ves.


RAFA CERVERA

 

© 2018, Fotolateras.com - Todos los derechos reservados - Webmaster